Ana Muñoz de la torre

Los Emiratos y la falsa bandera: el truco más viejo del imperio
El 18 de agosto, los Emiratos Árabes Unidos anunciaron haber detectado dos misiles balísticos iraníes dirigidos a su territorio y suspendieron todo el comercio y las transacciones financieras con Irán. Una acusación sin pruebas, sin vídeo, sin rastro AIS, sin comunicado del IRGC.
El general iraní Zolfaqari, portavoz del Cuartel General Khatam al-Anbiya, lo desmontó en una frase: cuando Irán lleva a cabo operaciones, las reconoce sin vacilación, y cuando hay civiles las anuncia de antemano para evitar víctimas. Cuarenta y seis comunicados lleva el IRGC en esta guerra. Cuarenta y seis veces ha reivindicado cada golpe, cada objetivo, cada baja. No hay un solo precedente de una operación iraní sin reivindicación. Los Emiratos lo saben. Washington también.
Lo que hay detrás es más simple: los Emiratos llevan meses jugando a dos bandas. Por un lado, gestiona barcos que mueven a diario crudo iraní. Por otro, alojan cazas F-22 americanos en Al Dhafra. Washington ha decidido romper esa ambigüedad y empujarlos hacia su lado. Una falsa bandera es el método más barato. El más viejo. Y el que mejor funciona cuando los medios occidentales no cuestionan.
Fuente: Press TV / IRNA, 18-19 agosto 2026.
Trump declara Ormuz territorio estadounidense: el chiste se cuenta solo
El 14 de agosto, en un mitin electoral en Nueva York, Trump anunció que declarará el estrecho de Ormuz territorio de Estados Unidos. El estrecho que lleva 165 días cerrado con seis barcos de la flota fantasma operando donde antes pasaban entre 100 y 150 diarios. El estrecho donde cada día esperan fuera 600 barcos sin que ninguno se atreva a moverse sin permiso de Irán.
El viceministro de Exteriores iraní Gharibabadi respondió sin levantar la voz: “El estrecho de Ormuz no se puede tomar con un tuit, ni con un portaaviones, ni con un decreto, ni con un discurso electoral”. Tres días después, Trump declaró que no hay ninguna negociación en curso con Irán, contradiciendo lo que él mismo había dicho días antes sobre haber abierto un canal con el IRGC.
El 60% de los votantes estadounidenses se opone a la guerra contra Irán según Quinnipiac. La guerra que nadie quiere sigue porque EEUU sabe que sin el Estrecho de Ormuz, su petrodólar tiene los días contados. Es el imperio agonizando que se niega a morir, un patrón que se repite una y otra vez a lo largo de la historia. Roma siguió nombrando emperadores mientras los visigodos saqueaban sus provincias. El Imperio Británico respondió a la independencia india con guerras coloniales en Kenia y Chipre… Los imperios sólo reconocen su derrota cuando ya no pueden sostener ni siquiera la narrativa interna.
EE.UU. está ahora en ese punto de tensión: la CIA certificando el fracaso, el Estado Mayor reconociendo en privado que necesita una salida, pero el discurso público sigue siendo de victoria. Ese desfase entre lo que saben y lo que dicen es el síntoma clásico de la fase terminal. Una vez más. La historia siempre se repite.
Fuente: Al Jazeera / Press TV, 14-18 agosto 2026.
El IRGC amenaza a Israel: la defensa va a pasar al ataque
El 16 de agosto, el brigadier general Yadollah Javani, diputado político del IRGC, lo dejó escrito: la postura defensiva de Irán está a punto de evolucionar. “El enemigo debe saber que no puede pillarnos desprevenidos. Es el enemigo quien debe anticipar sorpresas estratégicas.”
Este cambio no es retórica vacía. Los nuevos decretos de mando del general Ahmad Vahidi como comandante en jefe del IRGC han establecido una nueva doctrina: a partir de ahora, cualquier acción defensiva adoptará inherentemente una forma ofensiva para neutralizar amenazas de forma proactiva. Israel sabe lo que esto significa y tiene motivos para tener miedo.
Fuente: Press TV / IRNA, 16 agosto 2026.
Corea del Sur dice “NO” a Washington: China lleva un año construyendo esa ruptura
Corea del Sur ha rechazado participar en las operaciones militares de EE.UU. en el estrecho de Ormuz. Un aliado formal de Washington, con tropas americanas en su territorio, negándose frontalmente a participar en su guerra.
China lleva casi un año construyendo estratégicamente este resultado. En octubre de 2025, Xi se reunió con Lee Jae Myung en Gyeongju en los márgenes del APEC, primera visita de Xi a Corea del Sur en once años. En enero de 2026, Lee visitó Beijing, primera visita de un presidente surcoreano a China en seis años, recibido con honores de Estado y salva de 21 cañonazos, un trato que Pekín reserva para sus aliados y niega sistemáticamente a Washington. Para Corea del Sur, un país que lleva décadas bajo el paraguas militar americano, ese gesto tiene un peso político que va mucho más allá del protocolo. El 19 de agosto, Wang Yi aterrizó en Seúl para reunirse con el canciller surcoreano y con el propio Lee, pidiendo paz, coexistencia y cooperación comercial. Tres movimientos en menos de un año.
En las tres ocasiones, el mensaje chino ha sido directo y conciliador: paz, coexistencia, cooperación comercial. El idioma que Corea del Sur quiere escuchar mientras Washington le pide que meta sus barcos en un estrecho en guerra.
El acercamiento entre China y Corea del Sur lleva más de un año moviéndose en una sola dirección: el alejamiento progresivo de Washington. Corea del sur está leyendo el mismo mapa geopolítico que lee el mundo entero: el fin de un Imperio.
Fuente: Swissinfo / Yonhap / Press TV, 19 agosto 2026.